Desde el comienzo de su conferencia magistral "Historia de pasión: una velada con Isabel Allende", la novelista chilena advirtió: "No preparé una clase magistral, vine a contarles cuentos que es lo único que sé hacer".Echó mano de esas historias para hablar de su inconformidad con el mundo. "Ya es hora de que las mujeres participemos en iguales condiciones en la gerencia del mundo", reclamó.
De chica vivía tan furiosa. Contó que la llevaban a diferentes médicos para ver qué le pasaba. "Porque con ese carácter nunca iba a agarrar un marido y me iba a quedar solterona, que era la peor suerte que podía corresponderle a una mujer".
Allende se casó a los 15 años y ese matrimonio duró 29. Empezó a leer a las feministas europeas y estadounidenses, descubrió que no era la única furiosa y que no sacaría nada con patalear de ira contra el machismo, que ya existía un lenguaje articulado para expresar lo que quería.
"Confieso que he sido feminista toda mi vida y jamás me ha faltado un hombre. Nunca. Empecé a ser feminista antes de que la palabra llegara a Chile... Ya estoy vieja".
El público asistente al segundo Congreso Internacional La Experiencia Intelectual de las Mujeres en el siglo 21, en su mayoría femenino, celebró la confidencia. "He trabajado toda mi vida por mujeres y para mujeres", les dijo.
Lo ha hecho a través de la Fundación Isabel Allende, que creó tras un viaje a la India que hizo después de la muerte de su hija Paula. Una mujer le regaló a su hija, envuelta en harapos. El chofer llegó corriendo, tomó al bebé y se lo devolvió a la madre. "Me arrastraron al auto y cuando logré sacar la voz dije: '¿Por qué me quería dar a su bebé?'. Y el chofer dijo: 'Era una niña, ¿quién quiere una niña?'".
En ese momento, la escritora supo que dedicaría el resto de su vida a tratar de salvar a otras niñas. "Esa niña me ha apenado por 16 años, no sé si vivió, tal vez no, y si vivió ha tenido una vida miserable".
Allende (Lima, 1942) trabajó en una época traduciendo del inglés novelitas rosas a las que cambiaba los diálogos para que las heroínas no parecieran "retardadas", hasta que los editores se dieron cuenta y la echaron.
"Llevo 30 años tratando de escribir novelitas románticas porque quiero ser tan famosa como la Corín Tellado, pero evidentemente no tengo talento para eso (...) Pero el amor se me da y puedo decir que mi vida ha sido marcada por el amor y que el tema de mis libros siempre es el amor".
Sus libros, 19 publicados hasta ahora, no son románticos sino optimistas.
"Porque creo que el amor y la belleza cumplen una función esencial, creo que existe el instinto de la belleza tal como tenemos el instinto de sobrevivencia (...) Mis personajes siempre tienen que vencer terribles obstáculos para realizar sus destinos y para ponerle a esos destinos algo de belleza".
Con 57 millones de ejemplares vendidos, la dramaturga Sabina Berman, encargada de presentarla, logró resumir el éxito de la narradora: "En clave metafórica, Isabel se narra a sí misma en el acto de narrar".
Allende, todavía media hora después de terminada su conferencia, seguía firmando ejemplares y fotografiándose con sus lectores en el vestíbulo del Palacio.
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